
Volver a África siempre es necesario… te ayuda a reflexionar sobre aspectos de tu vida cotidiana a los que apenas le damos importancia.
En Designtraining tenemos la grandísima suerte de colaborar de manera muy directa con Médicos Sin Fronteras y eso nos ayuda a no dejar de recolocar nuestra perspectiva vital día a día.
Este año hemos tenido la gran suerte de visitar un país, sencillamente, fascinante. Un país cuya riqueza mineral y natural es tan desbordante como la corrupción que lo rodea. Y claro, ahí es cuando te das cuenta de lo mucho que queda por hacer.
Tienen petróleo, tienen yacimientos de oro, cobre, cobalto y uranio, tienen frutas y hortalizas en abundancia y absolutamente deliciosas y un capital humano descaradamente optimista.
Tienen posiblemente los parques nacionales más impresionantes de África donde poder ver los “big five” a tres metros de distancia y unas instalaciones con un estándar occidental muy elevado para los turistas… y claro, tienen a los gorilas de montaña.
Pero también tienen, según el informe “Is anybody listening?”, publicado por la Red de Asesoría sobre la Pobreza Crónica, un desempleo exorbitante, una falta de servicios básicos intolerable y una diseminación de la población que conlleva la no escolarización de muchos de los niños y niñas y, por ende, una pobreza vergonzosa y aberrante que no se merecen.
Es absolutamente descomunal este dato: según el PIB per cápita, los ugandeses se encuentran en el puesto 173 de los 196 países, es decir, son de los más pobres.
Y a pesar de todo esto, uno no deja de pensar en cómo poder ayudar a que esa población crezca y se desarrolle como merece.
Durante nuestra ruta visitamos escuelas y orfanatos y hablamos con los responsables de ambas instituciones y con la gente de los pueblos para intentar comprender sus necesidades y, aunque con pequeños gestos, intentar ayudarlos y/o alegrarles el día.
Una de las cosas que nos sorprendió es que la mayoría de adultos tienen dos móviles: un Alcatel no smartphone con el que hablan y los smartphones. Tienen dos porque nunca saben cuándo pueden cargar las baterías y, por lo tanto, el Alcatel les cubre el 80% de sus necesidades pues su batería dura una semana.
Pero el smartphone… esa debería ser una de las claves para poder desarrollar alguna solución para que la sociedad ugandesa tenga acceso a nuevos conocimientos…
Su conexión no es la más óptima, pero seguro que se podría desarrollar algún proyecto formativo que les diera pie a avanzar en los conocimientos que hacen que la vida mejore… y quizá se podría empezar por desarrollar algún tipo de formación básica sobre cómo gestionar la basura o cómo higienizar tu entorno… buscando la esponsorización de alguna empresa multinacional que permita cubrir los gastos del desarrollo de los contenidos y que sea capaz de negociar con el gobierno esa “escuela online con microcontenidos”.
Y ahí se me ocurre que, conceptos como Snackson, con el apoyo de esas empresas multinacionales o Universidades, podría ser una palanca de mejora absolutamente perfecta.
Ayudar no es únicamente dar dinero. Ayudar también es ofrecerles nuestro conocimiento y parte de nuestro desarrollo para que ellos sigan su desarrollo y alcancen estándares “más occidentales”. No se trata de cambiar sus vidas ni que se asemejen a las nuestras (porque las nuestras tampoco son las mejores), pero sí se trata de poder ofrecerles herramientas que les faciliten el progreso hacia una sociedad más democrática en todos los sentidos.
Dicho esto: Uganda es, posiblemente, el país más bonito que hemos visitado (y para nuestra suerte, son muchos en todo el mundo) y, sin lugar a dudas, nuestro mejor viaje por las experiencias vividas y sentidas.
Hola Jorge, muchísimas gracias por este blog, tan representativo de la realidad de esa Africa que tanto queremos. Si esta iniciativa sale adelante o si puede haber alguna pequeña oportunidad de poder arrancarla, sabes que podéis contar conmigo.
Un saludo enrome y nos vemos a la vuelta
Disfrutad mucho Vicente y a la vuelta, seguimos con lo nuestro! Y seguro que, con calma, algo se nos ocurrirá 😉 Abrazote enorme!